Amberes, una ciudad para disfrutar con los sentidos.

Begoña A. Novillo03/01/2023
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La reciente reapertura del KMSKA, Museo Real de Bellas Artes, (kmska.be/en) tras once años de remodelación, merece una escapada a la preciosa ciudad de Amberes. Seiscientas cincuenta obras y un espacio rompedor caminan de la mano para ofrecer un espectáculo pictórico increíble en el que Pedro Pablo Rubens es uno de sus protagonistas indiscutibles.

El KMSKA alberga la colección de arte más grande de Flandes, con obras maestras de los primitivos flamencos, el Barroco de Amberes y una amplia colección de arte moderno, desde Dalí hasta René Magritte.

En el KMSKA, la iluminación natural, los colores rojo, blanco y verde oliva y los falsos techos, inundan un espacio cargado de ARTE en mayúsculas donde la tecnología es el perfecto aliado para controlar de manera sobresaliente temperatura y humedad. El museo es el fruto de la transformación de cuatro patios del edificio original en diez salas de exposición, que suponen un 40% más de espacio de exhibición. Cuatro niveles en los que encontramos a los Maestros Clásicos, los Maestros Modernos (2 plantas) y Dibujos y Esculturas. Los antiguos maestros están reunidos en la parte histórica del edificio, mientras que los artistas modernos se encuentran en el nuevo espacio. Especial interés merece el ala Ensor, en la que puede admirarse la mayor colección del pintor belga James Ensor, considerado uno de los precursores de los movimientos expresionistas.

Si hablamos de arte, el del vestir es uno de lo más significativo de Amberes, no en vano se la conoce como la «ciudad de la moda» desde que en la década de 1980 un grupo de seis diseñadores se unieran para revolucionar este sector con propuestas vanguardistas. El trabajo de estos "artistas de la moda" se puede contemplar en el MoMu (Museo de la Moda) y también en las tiendas que se proliferan a su alrededor.

Muy cerca de éste encontramos el Museo Plantin-Moretus que muestra cómo ya en el siglo XVI la ciudad y sus habitantes iban a la cabeza en tecnología y arte. Fue entonces cuando los editores Jan Moretus y Christoffel Plantin imprimieron por encargo de Felipe II la Biblia en cinco idiomas. Desde 1877, los talleres con la maquinaria original y salas con valiosos ejemplares, se exhiben en esta residencia-museo declarada Patrimonio de la Humanidad.

Pero en Amberes no solo hay estupendos museos, también encontramos maravillas arquitectónicas a cada paso. En Grote Markt nos damos de bruces con el Amberes más medieval. La estatua del centurión Silvio Brabo domina la Plaza Mayor. En la misma encontramos el precioso edificio que alberga el Ayuntamiento, un bellísimo conjunto de viejas casas gremiales restauradas de manera magnífica y esplendorosa y la Catedral de Nuestra Señora. Sin duda, un lugar único en el que recargar las pilas para comenzar nuestro recorrido por la ciudad.

La Catedral de Nuestra Señora (S. XIII-XV) es la catedral gótica más grande de Bélgica. Preciosos retablos realizados por los mejores artistas flamencos de la época y 3 imponentes obras de Rubens (hay una cuarta muy interesante), provocan de manera discreta las miradas de todos los visitantes. La maravillosa luz que entra a través de sus majestuosas vidrieras también juega un papel destacado que atrapa nada más pasar el umbral.

Aunque la Casa-Museo de Rubens cierra desde Enero de 2023 hasta el próximo 2027, toma nota de esta visita porque merece la pena la espera. Ubicada en un palacio de estilo italiano que diseñó el artista en el siglo XVII, en esta vivienda encontramos una gran colección de arte que atesoró el pintor, obras propias, muebles de gran valor, estatuas romanas y un fantástico jardín con pabellón donde perderse tras la visita. A medida que recorremos las diferentes estancias nos vamos dando cuenta de cómo vivía Rubens.

La avenida Meir es una de las vías comerciales más potentes de la ciudad y alberga algunos de los edificios mas interesantes de la misma como el Palacio Real o Mier (1748), de estilo rococó y recientemente restaurado. Diseñado por el arquitecto Jan Pieter van Baurscheit fue propiedad de Napoleón, lo adquirió en 1811 y en él vivió el rey Alberto I durante la Primera Guerra Mundial. Hoy alberga en sus cocinas el taller de uno de los maestros chocolateros belgas, Dominique Persoone (Brujas, 1968).

Nuestro recorrido por la calle Mier nos lleva hasta la calle Keyserlei donde encontramos la Estación Central de Amberes (1895-1905). Considerada por la revista Newsweek entre las cuatro estaciones ferroviarias más bellas del mundo, la edificación de estilo renacentista está revestida en piedra y posee una impresionante cúpula de 75 metros.

En el otro extremo de la ciudad se halla el antiguo puerto, el t’Eijlande. En esta moderna zona encontramos el MAS (Museum aan de Stroom), un enorme edificio rojo y acristalado que exhibe una ecléctica colección de arte y se ha convertido en referente cultural de la ciudad. Merece la pena subir a su terraza panorámica. Desde allí uno se da cuenta de todas las ciudades que hay en Amberes y de la magnificencia del río Escalda.

Por cierto, este río no se puede cruzar por puentes, sino por túneles y el de Santa Ana es un prodigio de ingeniería. Con algo más de 30 metros de profundidad y medio kilómetro de longitud aún conserva sus viejas escaleras mecánicas de madera y su recorrido es un viaje a un pasado no tan lejano.

El río Escalda también es el escenario donde encontramos el Steen. Este castillo fue el lugar donde hacia el año 693, San Wilibrordo comenzó a convertir a la población y tras diversos avatares sufridos, se restauró en 1520 por orden de Carlos V. A día de hoy es un lugar para pasear y disfrutar de privilegiadas vistas al río.

El paseo por Amberes se hace irresistible ¿verdad? Encotramos coquetas callejuelas, deliciosas tiendas de chocolate, glamurosas joyerías, modernos restaurantes... Y, hablando de restaurantes, la Gastronomía ocupa un lugar importante en cualquier viaje y aquí no podia ser menos. En las pausas para comidas y cenas, lo mejor es acudir a alguno de los restaurantes que encontramos a lo largo y ancho de la ciudad. Aquí van algunos ejemplos:

Fiera (fiera.be). En un espacio cool, moderno, cosmopolita y un ambiente musical ecléctico. Su carta propone coctelería de vanguardia y platos con reminiscencias viajeras versionados por el chef Andy Decremer. Cocina honesta de inspiración global y sabor mundano que se aleja una pizca del cocepto original. El equipo de sala algo disperso, pero merece la pena dejarse caer alguna noche.

Horta Grand Café & Art Nouveau Zaal (grandcafehorta.be). Situado en una zona comercial y de gran ambiente, encontramos este restaurante moderno y actual de cocina de producto y servicio atento y profesional. Dividido en diferentes espacios, en su carta encontramos estupendas carnes, frescos pescados, pastas, ensaladas y una interesante carta de bebidas. El mejor café irlandés de la ciudad.

Domestic Bakkerij & High Tea (domestic-bakkerij.be/high-tea). Los amantes del brunch tienen aquí el lugar ideal para disfrutar en un coqueto salón de té de una propuesta divertida y actual. Salados y dulces van de la mano en una carta en la que no hay lugar para la improvisación.

Aún queda mucho que ver en Amberes, pero lo mejor es que lo descubras en tu siguiente escapada, esto solo ha sido un apertitivo y ¡recuerda!, esta ciudad no tiene aeropuerto Internacional. Lo habitual es volar a Bruselas y seguir en tren desde el mismo aeropuerto hasta Amberes (30 min).

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