Glenmorangie presenta A Tale of Cake, un single malt inspirado en el delicioso mundo de la repostería

Begoña A. Novillo28/10/2020
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El Dr Bill Lumsden, Director de Creación de Whisky de Glenmorangie, se ha inspirado en el delicioso mundo de la repostería y los alegres recuerdos de cumpleaños que le evocan los pasteles para la elaboración de A Tale of Cake, el nuevo lanzamiento de la destilería del grupo LVMH en las Highlands, Escocia.

La creación de Glenmorangie A Tale of Cake empezó a gestarse cuando el Dr. Bill se vio a si mismo reflexionando sobre cómo algunos de sus recuerdos más alegres estaban relacionados con pasteles, desde hornear con su abuela en su cocina, hasta la tarta con una piña puesta del revés que su hija le hizo una vez para su cumpleaños.

Soñando con plasmar la magia del pastel en un whisky de malta experimentó envejeciendo este nuevo Glenmorangie en barricas de Tokaji, unos vinos de postre muy apreciados de la región húngara de Tokaj. La hábil combinación de las notas dulces y melosas de estos vinos con el carácter suave y afrutado de Glenmorangie es lo que dio como resultado Glenmorangie A Tale of Cake.

Además, los sabores a miel, chocolate blanco y frutas de este whisky escocés de edición limitada son tan deliciosos que Glenmorangie se ha asociado con el galardonado chef pastelero francoestadounidense Dominique Ansel, que ha ideado una combinación de pastel y cóctel, un "CakeTail", en su honor. La propuesta de Ansel, disponible únicamente en su pastelería de Nueva York, consiste en unos mini pasteles estilo sándwich elaborados a base de esponjosas capas de almendra remojada en whishy, piña fresca y ganache de azúcar moreno. Al imaginar cómo podría unir el pastel y el whisky, creó un toque único en un pastel de piña inspirado en Glenmorangie A Tale of Cake. Maridado con un cóctel Old Fashioned de piña del experto mixólogo Jeremy Le Blanche, el dulce CakeTail resulta absolutamente delicioso.

NOTAS DE CATA

COLOR: cobre profundo.

AROMA: complejo, rico y de múltiples capas, con un estallido de maracuyá, melocotón, pera, mango. Surgen más notas saladas como hornear pan, roble suave y una curiosa mineralidad. Esto es seguido por notas clásicas de Glenmorangie como panal, vainilla y almendras, con un toque de chocolate con leche. Con agua surgen notas más sabrosas, como albaricoque, flor de saúco, corrientes de floración, polen de miel y jarabe de durazno.

SABOR: la sensación en boca es sorprendentemente deliciosa y ácida al mismo tiempo, lo que lleva a una explosión de sabores dulces parecidos a pasteles: miel, chocolate blanco, albaricoque, almendra, vainilla y pera. Esto se equilibra con un toque de naranja picante y mentol, ambos sabores clásicos de Glenmorangie.

FINAL: el retrogusto persistente de nuevo recuerda a una deliciosa combinación de panal de abeja, almendras de chocolate y nueces pecanas.

Glenmorangie nos vuelve a sorprender con este Single Malt de inspiración repostera.