Nexo, un oasis en Pintor Rosales.

Begoña A. Novillo27/04/2022
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Nexo es uno de esos restaurantes que sorprenden y mucho. No sólo por su estética moderna y actual, sino, sobre todo, por su propuesta gastronómica en la que la unión entre la cocina tradicional -con producto de temporada-, la vanguardia y la elegancia del detalle, que se plasma tanto en los platos y en sus presentaciones, son la esencia de una cocina cuidada que enamora. Una carta breve, pero con personalidad, calidad y alguna rareza son clave a la hora de regresar a un restaurante, y en Nexo se dan todas ellas

Algunas recomendaciones son: Trío de Gilda desestructurada -con una esferificación de aceituna-, croqueta de jamón y buñuelo de bacalao tipo brandada, que nos lleva directos al cielo. Una entrada épica de la que seguro que apetece más… y está llamada a quedarse en carta como ración para compartir; luego, podemos seguir con alguna verdura de temporada como las indispensables Flores de alcachofas de Tudela en texturas con sopa de foie gras y emulsión de naranja sanguina. Los carnívoros tampoco pueden obviar el Crujiente de cochinillo con oreja, pepinos encurtidos y hoisin de fresa, con una cocción de entre 13 y 14 horas, o la increíble Paletilla de cordero lechal asada y deshuesada con migas de pastor. Entre los pescados, Lubina del Atlántico con arroz de gamba roja, un suavísimo Bacalao confitado con velo de miel, capuchino de avellanas y espuma de aromáticas y un plato sorprendente y a la vez de los más demandados entre el repertorio del chef: Arroz cremoso de atún toro con guisote de tomate especiado, ventresca y aire de Idiazabal ahumado.

Sus postres son también originales y atrevidos, pero si solo nos queda hueco para uno, el Burbuja de Gin Tonic con helado de mango y bayas de enebro no defrauda. La bodega de la que antes hablábamos tiene más de 50 referencias bien seleccionadas.

El espacio es de lo más moderno. Nos recibe una sala a pie de calle con una espectacular barra de hormigón pulido de color gris antracita y forma serpenteante, a la que acompañan unos taburetes para sentarse a su alrededor, un par de mesas altas, una baja y un original sofá. En esta planta también hay un ‘semirreservado’, sin puerta, pero escondido. Pero, el plato fuerte está en la sala principal, en este caso una más abajo, que recibe luz natural desde la imponente escalera circular por la que se accede, también de hormigón. Preciosas mesas de cristal rectangulares, otras redondas, y rincones privados para dos en las esquinas captan la atención de esta planta en la que también hay un amplio reservado, donde impera el color blanco. Incluso en la zona de la cava hay una mesa exclusiva sobre suelo empedrado y una luz tenue e indirecta que traslada a otra época. Se trata de un local con muchísima amplitud, pero también lleno de intimidad, precisamente por todos esos rincones.

Nexo sorprende y mucho en todos los aspectos. No te lo pierdas.

nexorestaurante.com