Royal Mandarín: Elegancia gastronómica.

Begoña A. Novillo14/02/2022
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Roger Chen, hostelero de tercera generación y fundador de uno de los grupos de restauración más prolíficos del momento, fue, a finales de los 90, uno de los pioneros en introducir en nuestro país especialidades hasta entonces desconocidas de la cocina china como los dumplings, los noodles o el pato Pekín.

Ahora, y con más de 20 restaurantes a sus espaldas, nos sorprende en Royal Mandarín -situado en el Casino de Plaza de Colón- con un Menú Degustación poco convencional que nada tiene que ver con las cartas de los ´chinos´ de la capital.

Royal Mandarín es la evolución o la versión más refinada de lo que popularmente se conoce en Madrid como un ‘chino para chinos’, con una propuesta que apuesta, por un servicio exquisito, una materia prima de primera categoría y un ambiente sofisticado y elegante, extensión de la personalidad de Roger.

Su carta, eso sí, refleja negro sobre blanco una propuesta culinaria sin tapujos ni occidentalismos que se centra en la cocina cantonesa menos globalizada –una cocina de sabores potentes y rica en texturas, con mucha casquería, contundentes sopas, etc.–, con guiños también a la tradición marinera de Wenzhou, pueblo natal de Chen.

Así, un buen comienzo en Royal Mandarín, inspirado en ese espíritu de probar y compartir y donde, sin duda, la bebida infusionada será sustituida por excelsos vinos y champagnes, son los entrantes fríos, entre los que se incluyen la ensalada de medusa, el pastel de pescado, la barbacoa de cerdo ibérico o el tofu marinado con huevo milenario –huevo fermentado de intenso sabor umami–. A continuación, puede optarse por una amplia selección de dumplings, gyozas, buns y dim sum Xia Jiao y Siu Mai y/o atreverse con las especialidades más curiosas de la casa: los callos de ternera al vapor con jengibre fresco –perfectamente limpios y laminados–, las patas de gallo con salsa de judía negra y frutos secos, las lengüitas de pato lacadas –crujientes y tan adictivas que se comen como pipas– o la sopa de nido de golondrina, que se elabora con una nutritiva y gelatinosa sustancia empleada por ciertas aves para construir sus nidos y que está considerada como uno de los productos más caros entre los consumidos por los humanos por la dificultad de su recolección en alta montaña.

Entre los platos principales, sobresalen también las cazuelas de marisco y vermicelli, tofu con setas, berenjena china con vieiras picante y cerdo ibérico con verduras; la lubina al vapor con salsa de soja o estilo Sichuán –que se presenta entera–; el pato asado a la cantonesa –mucho más popular en China que el pato Pekín–; la pasta de arroz salteada con cerdo ibérico y verduras –muy habitual en las cocidas navideñas de los chinos– y mariscos como el bogavante salteado con jengibre y cebolleta.

Todo ello se ofrece en un entorno que bebe del glamour del propio casino y del buen gusto de su anfitrión a la hora de decorar espacios. Destacan las modernas lámparas de inspiración oriental que bañan de una luz íntima y cálida cada mesa y las exquisitas porcelanas chinas que adornan sus rincones, fruto del buen gusto de Chen.

En cuanto a la carta de bebidas es de lo más completa y sofisticada y no envidia a la de cualquier restaurante con estrella e incluye champagnes, vinos de las mejores casas de nuestro país y cócteles clásicos.

¿A qué esperas para disfrutar de la cocina milenaria de China?

mandarinmadrid.es