Saboreando Gran Canaria.

Begoña A. Novillo25/07/2022
Compartir

Gran Canaria es un destino mundialmente conocido por sus playas, su idílico clima y sus gentes, pero cada vez más, su gastronomía nos encandila a cada bocado. Son muchos los destinos en la isla a los que podemos ir para saborear la isla con los cinco sentidos, desde estas líneas les hincamos el diente a los más jugosos.

Comenzamos nuestro recorrido gastronómico por la Hacienda La Rekompensa (haciendalarekompensa.es). Si por algo ha destacado la isla de Gran Canaria ha sido por sus sabrosos plátanos y, en esta maravillosa hacienda rodeada de palmeras y dragos centenarios, ubicada sobre una privilegiada atalaya que regala unas vistas increíbles de la costa norte de Gran Canaria, del majestuoso Teide y del océano Atlántico, encontramos cerca de 6 hectáreas dedicadas a este manjar y el escenario perfecto para conocerlo de pleno.

Rubén García y su esposa Katy se lanzaron hace 3 años con este arduo proyecto en el que se partió de cero. A día de hoy en la hacienda encontramos 11.500 plataneras y, como dato, comentar que cada palmera tiene entre 3 y 15 piñas, pare a los 9 meses, solo lo hace una vez en su vida y tienen varios hijos de los que hay que seleccionar de entre ellos el mejor. En La Rekompensa encontramos 13 variedades (Plátano rojo; Plátano manzano...) de las 400 que existen, un espacio para celebrar eventos, una casa de 3 habitaciones y dos baños que puedes rentar y una tienda en la que llevarte algún recuerdo.

A la estela de los plátanos le sigue otra menos conocida, el café. Nos desplazamos a la estupenda Finca La Laja y allí Víctor Lugo, quinta generación, no muestra con todo lujo de detalles su Bodega Los Berrazales (bodegalosberrazales.com) y el fabuloso proceso de elaboración del café.

Localizada en el precioso pueblo de Agaete, en esta finca situada a 400 metros sobre el nivel del mar, encontramos multitud de árboles frutales (granada, mandarina, plátanos, sandía o naranjas de tipo Washington Navel, entre otros), una fantástica bodega de lo más artesana en la que elaboran unas 40.000 botellas de vino de las variedades Moscatel, Malvasía, Listán Negro, Tintilla, Negramón o Baboso negro y el cafetal más importante situado al norte de Europa. Has de saber que el buen café ha de cumplir estos cinco requisitos: ha de ser de la variedad Arábica (más aromáticos, bajos en cafeína y más dulces), natural, ha de comprarse en grano, debe molerse justo antes de consumir y guardar en la nevera para su mejor conservación.

Finca La Laja recibe anualmente unas 80.000 visitas ávidas de aprender más sobre el cultivo del café o la producción de vino y dispuestas a degustar manjares únicos que sólo una tierra volcánica y los vientos aliseos de Gran Canaria son capaces de crear.

Pero Gran Canaria nos sigue sorprendiendo y nuestra siguiente parada nos lleva a Valleseco (su nombre engaña, es uno de los pueblos más verdes y húmedos del territorio), a casi 1.000 metros de altitud, al Lagar de Valleseco. Allí encontramos una deliciosa sidra que ha recibido 2 medallas de oro y 1 de plata en el Concurso Internacional Wine & Spirits Awards 2021, algo insólito tratándose de una sidra elaborada fuera de Asturias.

Ángel Domínguez Ponce cultiva en 3 hectáreas de finca ecológica manzanas Reineta que dan lugar a una sidra de gran calidad, buena acidez y baja en sulfitos, elaborada de manera artesanal y una graduación de entre 7º y 9º (las asturianas tienen 4-6º) debido a la climatología de la zona.

Para su creación, utiliza unos 5.000 kilos de manzana al año, que traduce un total de 2.500 litros de sidra, y su proceso se inicia cuando empieza la recolecta de fruta, en octubre. Una vez lavada y triturada, las manzanas se prensan para extraer todo su jugo, un zumo que fermentará durante 20 días más en tanques de acero inoxidable. Se realiza una segunda fermentación de maloláctica a láctica y se hace un filtrado para quitar impurezas. Superados estos pasos, solo quedan uno más, envasarlo en botellas de cava que terminarán de darle la presión necesaria para convertirla en una sidra espumosa y deliciosa.

Si hay otro producto del que tampoco sabemos gran cosa es de la sal, y por ello, nos desplazamos hasta las Salinas de Tenefé (salinastenefe.com) para que Manuel Navarro nos explique las bondades de este producto.

El Complejo Etnográfico de las Salinas de Tenefé se encuentra en Santa Lucía de Tirajana, en la Punta de Tenefé, dentro del litoral de Pozo Izquierdo. Ocupan una superficie total de 20.000 m2 y son un ejemplo de salinas sobre barro construidas a finales del siglo XVIII que se enmarcan en el Parque Marítimo del Saladar, todo un área dedicada a investigaciones marinas gracias a su variedad de fauna y flora y donde también quedan resquicios de nidos de ametralladoras de la Segunda Guerra Mundial y hasta tumbas de antiguos pobladores que datan del siglo XII.

Los hermanos Navarro llevan 8 años gestionando estas salinas y, aunque no provenían del sector, el entusiasmo y las ganas de aprender les hicieron ponerse al frente de ellas. Hoy en día producen sal de gran calidad que han obtenido numerosos premios. Elaboran dos tipos de sal: la flor de sal y la sal de escamas.

La flor de sal, según comenta Manuel: “viene a ser la nata del tajo que, con mucho viento y poca sal, queda flotando encima del agua y se recoge con un colador al igual que la de la leche. A eso le llamamos tumbar la nata. Al secarse queda fina y matizada tiene menos sodio y no es agresiva para la hipertensión. Su textura superfina es el condimento perfecto para un huevo frito, aguacate e incluso helado de chocolate negro al que le da un puntito seductor”.

La escama es el derivado de la anterior. Si la flor no se recoge a tiempo, su peso la conduce al fondo, donde acaba convertida en escama. “Es una sal más potente de sabor, idónea para las carnes y pescados a la brasa”.

Tras nuestro paso por las salinas, nos vamos a conocer Quesos Bolaños (quesoscanariosartesanalesbolanos.es), una de las mejores queserías de la isla que desde hace más de 60 años se dedica a la elaboración, maduración y distribución del queso artesanal o tradicional canario a precio de lo más competitivo.

A partir de animales autóctonos, vaca, oveja y cabra canaria, esta última famosa por su rusticidad y elevada producción, se obtiene en la propia explotación una leche de alta calidad. Si le añades las máximas condiciones higiénicas con la que, siguiendo el método tradicional elaboran sus productos y un periodo de curación que acentuará el tradicional aroma y el sabor característico de los quesos artesanos canarios, el resultado es extraordinario. Y, esa calidad del producto, ese cuidado en la elaboración, su dilatada experiencia y la gran atención al cliente, le han hecho merecedor en la última edición de la World Cheese Awards, de la Medalla de Plata por su Pajonales curado y 3 Bronces por su Almogrote rojo, su Fontanales curado y su Fagagesto curado.

Y no hay queso al que no le acompañe un gran vino, por ello, nos desplazamos hasta Finca El Monacal, para conocer de cerca su museo (no debes perdértelo, guarda joyas increíbles), su terroir y, por supuesto, la Bodega San Juan, donde Cristina Millás, Ingeniera Agrónoma y, quinta generación (desde 1912 la finca es propiedad de su familia), elabora un fantástico vino: Monacal.

Tras unos años de parón, en 2017 retoma la actividad y comienza este bonito proyecto que en la actualidad cuenta con 5 Hectáreas. Suelo de picón que proporciona humedad, Certificación Ecológica y diferentes uvas Negramoll y Listán Negro, dan lugar a un vino tinto con personalidad, muy mineral, estructurado, de color rojo picota y ribetes violáceos; en nariz destacan los aromas afrutados y en boca es fresco, tiene poca acidez y destacan sabores a frutos rojos intensos.

Y si de vinos hablamos, no debemos olvidar algunos de los que más me gustan de esta isla: Bodega Bentayga (sus viñedos se encuentran en lo más alto de la isla y sus vinos, premiados en multitud de ocasiones, son carnosos, de sabores intensos, redondos en boca y de aromas únicos); Bodega Las Tirajanas (formada por 17 familias de viticultores, sus viñedos se sitúan en La Caldera de Tirajana y zona sur. Sus vinos son aromáticos, frescos, con espíritu atlántico, minerales y complejos de marcado carácter) y Bodega La Higuera Mayor (uno de los vinos más personales de Gran Canaria. Esta bodega artesana de 3,5 Ha, realiza una esmerada selección de las uvas procedentes en su totalidad de viñedos propios, cultivados en ladera de tierra apiconada; el trabajo por la búsqueda de la excelencia da como resultado dos vinos únicos: La Higuera Mayor y La Higuera Mayor Vendimia. Vinazos auténticos, únicos y personalidad arraigada que armonizan de pleno con la gastronomía de esta isla).

Tres bodegas únicas y muy diferentes entre sí que producen algunos de los mejores vinos de la isla. Pero si hablamos de gastronomía, uno de nuestros productos estrella es el AOVE y en esta isla elaboran uno de los mejores de nuestro país: Oro Canario.

No es casual que acaben de alzarse con la distinción especial al mejor aceite de oliva virgen extra ecológico de Canarias 2022 en el 'Concurso Oficial de Aceite de Oliva Virgen Extra Agrocanarias' en su variedad verdial. Este proyecto familiar de 19 hectáreas de plantación que lidera Rita Hernández desde hace más de 20 años, produce un aceite de oliva virgen extra de primerísima calidad. Los olivos centenarios junto a sus nuevas plantaciones de Verdial autóctona de Canarias y un terreno aislado del mundanal ruido y por tanto libre de contaminación, son protagonistas indiscutibles en ese proceso de elaboración que Rita mima de princpio a fin y que da lugar a este excepcional manjar.

Tras este recorrido ¿Te apetece Gran Canaria? Bon apetit.