Saint-Émilion, belleza medieval rodeada de viñedos.

Begoña A. Novillo29/03/2022
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Situada a 40 kilómetros de la ciudad de Burdeos encontramos Saint-Émilion, una preciosa ciudad amurallada, de corte medieval, rodeada de viñedos. Un paisaje que atrapa nada más llegar y que invita a volver. Una escapada que bien merece la pena por su paisaje, sus recónditas calles, sus iglesias y, por supuesto, sus magníficos vinos.

Comenzamos nuestra visita a Saint-Émilion en la iglesia monolítica más grande de Europa. Este edificio religioso subterráneo data de principios del S.XII, cuenta con sus 38 m de largo y 12 m de alto, un campanario de 68 metros de altura y ha sido tallado en un único bloque de piedra. Un edificio absolutamente increíble y único que merece la pena visitar.

A pocos pasos de esta Iglesia, se encuentra la Ermita de Saint-Émilion. Un lugar mágico que no debes de perderte. En esta cueva, formando un refugio natural se encuentra el sillón o asiento de meditación de Emilion, donde rezaba el monje del mismo nombre. Este bretón, natural de Vannes y célebre por sus milagros, decidió en el siglo VIII dejar su tierra natal para retirarse y dedicarse a la oración. A lo largo de la costa atlántica, se hizo monje y luego se instaló en Ascumbas, el antiguo nombre de la ciudad de Saint-Émilion. Junto a algunos discípulos benedictinos, fundó allí la primera comunidad religiosa y evangelizó a la población. Así se creó esta gran ciudad monástica a la que los fieles dieron su nombre unos siglos después.

Siguiendo nuestro recorrido por sus calles llenas de encanto, nos encontramos la Torre del Rey -único torreón románico que sigue intacto en la Gironda- y la Puerta Brunet -de una longitud de 9,50 m de largo y una anchura de 3,90 m, todavía se puede distinguir entre sus dos arcos un aturdidor con el que los defensores arrojaban piedras y agua hirviendo a los atacantes-. Ambas ofrecen las mejores vistas de la ciudad medieval y el viñedo y resultan un lugar ideal para realizar fotos.

De mis lugares favoritos está la Puerta y la Casa de la Cadène. Este bonito edificio es la única casa con entramado de madera del pueblo y tiene una fachada que data de principios del siglo XVI, así como unos cimientos que datan de una época muy anterior.

Pero si hablamos de Saint-Émilion, nos vienen a la cabeza sus magnificos vinos. En época de los romanos, S.II, éstos se apropiaron del terruño local y plantaron las primeras viñas y desde diciembre de 1999 , la Jurisdicción de Saint-Émilion junto a sus vides están catalogadas Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como "paisaje cultural".

El lado excepcional del viñedo de Saint-Emilion se explica por su "terroir"en el que encontramos suelos calizos, arcillosos-calcáreos, de grava y arenosos; sus tres variedades principales de uvas: Merlot, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon; su clima oceánico, en el que las diferencias moderadas de temperatura y la buena distribución de la lluvia favorece enormemente a las vides y, por último, el conocimiento único de los viticultores del territorio. Todo ello dan lugar a vinos único, exclusivos,diversos y excepcionales, de sabor elegante, que giran en torno a una paleta de matices olfativos y gustativos particularmente apreciados en el mundo.

El sindicáto vitícola creó dos Denominaciones de Origen Controlada: la Saint-Émilion y la Saint-Émilion Grand Cru. En esta últimas se clasifican en 3 niveles de calidad: 1er Grand Cru Classé A - con sólo 4 bodegas (Château Angélus - Château Ausone Château Cheval Blanc - Château Pavie); 1er Grand Cru Classé - 14 bodegas y Grand Cru Classé - 64 bodegas.

Durante la visita a la ciudad te toparás con múltiples tiendas gourmet en las que el vino es el invitado principal y en las no sabrás cuál elegir.

En los alrededores de la ciudad podrás visitar algunas bodegas y hospedarte en hoteles tan increíbles como el Grand Barrail Chatêau Hôtel Spa (grand-barrail.com).

saint-emilion-tourisme.com