Sarlat, retorno al pasado.

Begoña A. Novillo13/01/2022
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Viajar por Francia siempre es una delicia y si, además, la ciudad elegida tiene uno de los conjuntos medievales más bellos de Europa, el destino se torna en especial.

Sarlat se encuentra en el Périgord Negro (nombre que recibe debido a la oscuridad de sus bosques), pertenece a la provincia de la Dordoña (en la que encontramos 10 ciudades catalogadas entre los "Pueblos más bonitos del país", 9 de ellos en el Perigord Negro) y queda a poco más de 2 horas en coche de la ciudad de Burdeos. Pertenece a la red nacional de Ciudades y Regiones de Arte e Historia y tiene el récord de densidad en monumentos históricos clasificados en el inventario nacional con 65 monumentos y edificios protegidos.

Recorrer Sarlat, sus callejuelas, sus mercadillos, revisar sus tejados de pizarra o descubrir escenarios de película (aquí se rodaron algunas escenas de "El último duelo" de Ridley Scott o películas como "La fille de d’Artagnan" de Bertrand Tavernier (1993), o "Jeanne d’Arc" filmada en 1998 por Luc Besson, entre otras), convierten este destino en algo mágico y nos retornan a un pasado lejano sin salir de sus calles.

Sarlat nació en el S. IX y podemos dividirla en 3 zonas diferenciadas: la religiosa, la civil y la política. Se transita muy fácilmente e impresiona a cada paso por su estética y color.

Comenzamos el recorrido visitando la Catedral de San Sacerdote (S.IX-XVII) clasificada como monumento histórico en 1840. El santuario está dedicado a San Sacerdos, nacido en Calviac, un pueblo cercano a Sarlat, que fue obispo de Limoges en el siglo VIII.

Justo por encima de la Catedral de San Sacerdote se encuentra el Jardin des Enfeus, antiguo cementerio de la abadía, en el que hay varios sarcófagos y «enfeus«, que son tumbas que se construyen en la pared de la iglesia. Junto a él y encima de una colina se puede ver una capilla funeral llamada Lanterne des Morts (Linterna de los Muertos). Se trata de una estructura de piedra cilíndrica y se cree que imita una capilla de la vieja ciudad de Jerusalem.

Pero si hay un edificio que llama la atención por su estética ese es el Mercado de Santa María (antes Iglesia de Santa María). A través de un ascensor panorámico accedes a las mejores vistas de la ciudad y puedes hacerte una idea del paisaje. De dicha antigua iglesia gótica queda una parte de la nave central, la cual fue renovada por el afamado arquitecto Jean Nouvel, quien residiera en Sarlat, y en cuyo interior ahora se ubica un mercado gourmet. Del edificio destaca su impresionante puerta metálica de 15 metros de altura y 7 toneladas de peso que se abre con un sistema electrónico.

Muy cerca de esta iglesia encontramos el lugar en el que se situaba el antiguo mercado de gansos, la Place du Marché aux trois Oies (plaza del mercado de los tres ocas), un claro homenaje al Foie Gras, uno de los productos más gastronómicos de la región y una plaza de lo más instagrameable.

Y, hablando del Foie Gras, hay que decir que Sarlat es el lugar ideal para descubrir la gastronomía Périgourdine: trufas, setas, quesos, nueces, caramelos, pasteles...y, qué mejor que hacer coincidir tu visita con un miércoles o sábado, para así descubrir todos los aromas y sabores en su excepcional mercadillo.

Si seguimos con nuestro paseo encontraremos edificios como La Casa de los Cónsules, actual sede del Ayuntamiento; Le Presidial (antigua cárcel); Capilla Saint Benôit (capilla románica del S. XII); el Hôtel de Plamon del siglo XIV con sus tres ventanas en arco, al que se añadió un siglo más tarde el piso de arriba con ventanas divididas con un parteluz; el Hôtel de Vassal, construido en el siglo XV y que destaca por su doble torreta o diversas fuentes como la de Santa María, que debe su existencia a los numerosos ríos subterráneos que pueblan la ciudad. Sin duda, un viaje al pasado.

Para terminar nuestro visita a esta preciosa ciudad, haremos un alto en el restaurante Aux 3 Sens (15 Rue Fénelon, 24200 Sarlat-la-Canéda) para degustar platos elaborados con productos de proximidad como su fantástico Foie o el exquisito confit de pato, maridados con fabulosos vinos y champagnes. Su chef Cristian Borini, de origen argentino, nos presenta platos sin alharacas pero repletos de sabor en los que rinde homenaje a los productos de la zona. Sin duda, el mejor broche para una gran jornada.

sarlat-tourisme.com