ABYA: el palacio gastronómico madrileño que encuentra en la terraza una nueva forma de seducir a la ciudad.
En una ciudad donde la gastronomía se ha convertido también en experiencia, ritmo y puesta en escena, pocos espacios representan tan bien esa transformación como ABYA. Instalado en el histórico Palacio de Saldaña, en pleno Barrio de Salamanca, este ambicioso proyecto abrió sus puertas con la intención de ir mucho más allá del restaurante convencional: un espacio donde conviven cocina, arte, música, interiorismo y vida social bajo un mismo lenguaje hedonista.
Desde sus inicios, ABYA ha apostado por un concepto híbrido y sensorial, difícil de encasillar dentro de las categorías tradicionales de la restauración madrileña. Sus cuatro plantas —cada una con personalidad propia— construyen una experiencia que evoluciona a medida que avanza el día: desde comidas de negocios y largas sobremesas hasta cenas de perfil cosmopolita o noches que se prolongan entre cócteles y música.

Detrás de esa propuesta se encuentra el chef Óscar Castellano, figura clave en el desarrollo gastronómico del proyecto desde su apertura. Su cocina ha sabido construir un discurso contemporáneo donde conviven referencias mediterráneas, influencias latinoamericanas y una lectura muy actual del recetario internacional, siempre bajo una premisa clara: el producto como eje y la libertad creativa como lenguaje.
Ese espíritu de evolución constante es precisamente el que marca ahora una nueva etapa para ABYA con la apertura de su terraza y el lanzamiento de una carta más accesible, desenfadada y pensada para compartir. Un movimiento que no supone una ruptura con su identidad original, sino una ampliación natural de su universo gastronómico.

Madrid vive desde hace años una auténtica cultura de la terraza. Más que un espacio exterior, se ha convertido en una forma de entender la ciudad y la restauración: comidas sin prisa, aperitivos que se alargan y encuentros donde la informalidad convive con el buen producto. ABYA interpreta ahora esa tendencia desde su propio lenguaje estético y gastronómico.
La nueva terraza del Palacio de Saldaña nace como una extensión natural del restaurante hacia el exterior. Un espacio concebido para integrarse en el pulso del Barrio de Salamanca y abrir la experiencia ABYA a nuevos momentos de consumo y también a nuevos públicos.

La propuesta gastronómica acompaña ese giro hacia una experiencia más flexible y compartida. La nueva carta introduce recetas reconocibles, formatos más informales y un ticket medio más contenido —en torno a los 35 euros— sin renunciar a la sofisticación que caracteriza la casa.
Entre los platos destacan versiones contemporáneas del tapeo castizo como las gildas clásicas o reinterpretadas con pulpo sobre crujiente de arroz, las patatas bravas hojaldradas o los dados de bacalao en tempura con salsa mayo-mojo. También aparecen guiños más internacionales y urbanos, como el bikini de salmón ahumado con huevas de ikura, en línea con ese eclecticismo gastronómico que define la cocina de Castellano.

Más allá de la terraza, ABYA continúa reforzando una carta en constante transformación, reflejo de una cocina que rehúye etiquetas cerradas y apuesta por la mezcla cultural como principal identidad. Entre las nuevas incorporaciones aparecen platos que dialogan con distintos registros gastronómicos: desde la milanesa o el arroz a banda con emulsión de azafrán hasta propuestas más sofisticadas como la tortilla abierta de huevos camperos con caviar y gamba roja.
La carta también explora combinaciones contemporáneas donde el producto mantiene protagonismo absoluto: el pargo entero con vinagreta de cítricos, la pizza de roast beef con stracciatella y tomates secos o la flor de alcachofa con yema trufada y papada ibérica evidencian esa voluntad de moverse con libertad entre referencias populares y códigos de alta cocina casual.

Ese carácter dinámico conecta además con la propia filosofía de ABYA: un espacio concebido para adaptarse al ritmo cambiante de Madrid. La incorporación de un nuevo menú business entre semana —ágil pero cuidado— y el mantenimiento de su cocina non stop consolidan una propuesta pensada para distintos momentos del día y diferentes perfiles de cliente.
Parte del atractivo de ABYA reside precisamente en haber entendido antes que muchos que el lujo gastronómico contemporáneo ya no se construye únicamente desde la exclusividad clásica, sino desde la capacidad de generar experiencias memorables y emocionalmente conectadas con la ciudad.

El interiorismo del palacio, desarrollado junto a la diseñadora Paulina Morán, convive con más de cien obras de arte integradas en el espacio, reforzando esa sensación de “palacio vivo” que define el proyecto. Un concepto donde gastronomía, cultura y ocio dialogan constantemente.
Reconocido con un Sol Repsol apenas unos años después de su apertura, ABYA se ha consolidado como uno de los grandes referentes del nuevo lifestyle gastronómico madrileño: un lugar donde cada visita puede ser distinta, pero donde siempre permanece intacta la misma idea de fondo: La de disfrutar sin prisas, sin rigidez y sin límites definidos entre cocina, ciudad y experiencia.
abya.es

