Bichopalo, una experiencia que fusiona cocinas y deleita al paladar.

Begoña A. Novillo20/05/2026
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Bichopalo avanza decidido hacia una nueva etapa. El proyecto del chef Daniel Pozuelo (cocinero formado en casas como Paco Roncero, Arzak o DSTAgE, y moldeado por sus viajes y una curiosidad constante que se filtra en cada una de sus creaciones) consolida su identidad con una propuesta que mira abiertamente a Asia sin renunciar a sus raíces mediterráneas, un equilibrio que se ha convertido en su sello personal. Tras más de cinco años de trayectoria, el restaurante madrileño redefine su discurso gastronómico, su espacio y la forma en la que interpreta la experiencia en sala.

La novedad más significativa llega en formato de menú. El antiguo menú único deja paso a dos recorridos complementarios: un menú corto de seis pases (50€) y un menú largo de once (85€). Ambos pueden ampliarse con sugerencias estacionales y producto de proximidad, reforzando la idea de un viaje flexible, adaptado al apetito y al ritmo del comensal. Dos itinerarios que comparten una misma columna vertebral: técnica asiática, producto mediterráneo y una creatividad que cruza fronteras sin perder sabor reconocible.

La cocina de Pozuelo sigue apostando por reinterpretar la tradición desde una mirada personal. Los platos viajan entre Madrid y Asia, enlazando técnicas orientales con guiños de memoria local, siempre bajo una premisa clara: que el sabor permanezca en el centro del discurso.

El maridaje acompaña esta filosofía con una selección líquida atrevida y poco convencional. La oferta incluye sakes nacionales, referencias que se salen de lo evidente y combinaciones inesperadas como un sorprendente vermú de sake, pensado para reforzar la personalidad de cada pase.

La evolución también se traslada al espacio. Bichopalo se renueva con una estética más sobria y elegante, con referencias asiáticas discretas que terminan de definir la atmósfera. La barra desaparece, permitiendo un enfoque más íntimo y centrado en el comensal, mientras que el pase sigue visible desde la sala para mantener viva la conexión entre cocina y mesa: cada plato se termina frente al cliente. Incluso quienes no puedan visitar el local pueden sumarse, en parte, a este viaje: algunos servicios se retransmiten en directo durante el fin de semana, una forma contemporánea de abrir la cocina al público y compartir la experiencia más allá de sus límites físicos.

El proyecto mantiene además su recomendación en la Guía Michelin, un respaldo que refuerza su posición como uno de los destinos imprescindibles de Madrid para quienes buscan una cocina con carácter propio, alejada de etiquetas..

Hoy, Bichopalo se muestra más maduro, más viajero y más fiel a sí mismo. Un restaurante donde cada plato es una historia que empieza en Madrid y termina donde el sabor quiera llevar al comensal.

Bichopalo.es