Carbón y Stéphane del Río: cuando la técnica francesa se encuentra con el fuego.

Begoña A. Novillo11/07/2025
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En un momento en el que buena parte de la alta gastronomía parece debatirse entre la espectacularidad y la búsqueda constante de la novedad, todavía existen cocineros que encuentran en el oficio, la técnica y el producto los pilares fundamentales de su discurso culinario.

El pasado 18 de junio Gonzalo Armas, chef de Carbón, y a Stéphane del Río, alma de Le Bistroman Atelier, se reunieron en una cena exclusiva que resultó una de las citas gastronómicas más interesantes de la temporada madrileña.

Más allá de un simple encuentro entre cocineros invitados, la propuesta supuso un diálogo entre dos maneras de entender la cocina que, pese a desarrollarse en contextos distintos, comparten una misma raíz: el respeto por la tradición culinaria francesa, la precisión técnica y una concepción del aprendizaje basada en la transmisión directa del conocimiento.

Tanto Armas como Del Río pertenecen a una generación de cocineros formada lejos de las tendencias efímeras y de la inmediatez contemporánea. Su cocina se construye desde los fundamentos: los fondos, las salsas, las cocciones pausadas y la comprensión profunda de cada producto. Una forma de cocinar heredada de maestros que entendían la gastronomía como un oficio que se aprende con tiempo, observación y disciplina.

En el caso de Gonzalo Armas, esa herencia conecta directamente con la tradición vasco-francesa impulsada por Luis Irizar, figura clave en la evolución de la nueva cocina vasca. Stéphane del Río, por su parte, ha desarrollado su identidad culinaria bajo una sólida influencia francesa, marcada tanto por sus orígenes como por una trayectoria profesional vinculada a la cocina clásica y al rigor técnico.

La cena fue concebida como un recorrido que explora la complementariedad entre la cocina de fuego que define la personalidad de Carbón y la elegancia técnica que caracteriza el trabajo de Del Río.

La experiencia comenzó con una ostra Poget ligeramente ahumada acompañada de beurre blanc y un choux salado relleno de brandada de bacalao. Dos elaboraciones que funcionan como declaración de intenciones y anticipan el equilibrio entre profundidad de sabor y refinamiento técnico que marcará el resto del menú. Entre los platos principales destacó un impecable pâté en croûte de jabalí, acompañado de orejones macerados en Armagnac y pistacho nacional. Una elaboración emblemática de la charcutería francesa que exige precisión, conocimiento técnico y dominio de los tiempos de elaboración.

La propuesta continuó con una bouillabaisse de pescado de roca e hinojo, donde el protagonismo recayó en la profundidad de los fondos y la limpieza de los sabores marinos, antes de dar paso a uno de los platos que mejor simbolizan el espíritu de la colaboración: lenguado a la brasa con salsa grenobloise y patata dauphinoise, una combinación que une la expresividad del fuego con el rigor de la cocina clásica francesa.

Como culminación del apartado salado, los chefs sirvieron un pithivier de pichón con demi-glace, una elaboración que resume buena parte del ideario gastronómico de ambos cocineros: técnica, producto y respeto por la tradición.

El apartado dulce llegó de la mano de un Paris-Brest de praliné e intxaursalsa, una interpretación que establece un interesante puente entre la pastelería francesa y la tradición repostera del norte de España.

Algunos de estos platos como el pâté en croûte de jabalí, las ostras ahumadas con beurre blanc y el Paris-Brest con intxaursalsa podrán degustarse durante varias semanas en edición limitada, prolongando una propuesta que reivindica la vigencia de la cocina clásica contemporánea y demuestra que la técnica, lejos de ser un fin en sí misma, sigue siendo una de las herramientas más poderosas para emocionar a través del sabor.

En una escena gastronómica cada vez más acelerada, la colaboración entre Gonzalo Armas y Stéphane del Río recupera el valor de la cocina entendida como oficio. Una celebración del conocimiento transmitido de generación en generación y una oportunidad excepcional para comprobar cómo la gran tradición francesa encuentra nuevas formas de expresión cuando se acerca al fuego.

glhrestaurants.com