El otoño más cosmopolita de Casa Felisa: producto de mercado, guiños internacionales y nuevos rituales de cuchara.
El bullicio elegante del barrio de Las Salesas vuelve a poner el foco en una de sus mesas más disfrutonas. Casa Felisa —el refugio castizo de alma contemporánea ubicado en el URSO Hotel & Spa— da la bienvenida a la temporada otoñal con una renovación de su propuesta culinaria que equilibra a la perfección el respeto por la tradición, el producto de proximidad y un sutil espíritu viajero.
Al frente de los fogones, el chef Rafael Cordón ha diseñado una carta que huele a hogar y sabe a temporada, consolidando al restaurante como uno de los templos indispensables del buen comer en la capital.

La gran premisa de Casa Felisa sigue siendo la honestidad con el producto y el apoyo incondicional al comercio local. Con la bajada de temperaturas, la carta de otoño se nutre de los mejores ingredientes de proximidad traídos directamente de los puestos vecinos del Mercado de Barceló. Entre las nuevas incorporaciones que ya desfilan por la sala destacan creaciones reconfortantes y de profundo sabor otoñal, como las alitas en escabeche con chalotas y zanahoria o unos exquisitos puerros asados acompañados de setas chantarela y nata reducida. Estos platos conviven en armonía con los grandes tótems de la casa que los fieles clientes ya reclaman por inercia, véanse sus aclamadas empanadillas caseras o el emblemático salpicón de marisco. Como guiño a la cocina de toda la vida, la oferta se completa con un guiso del día que varía según la inspiración del chef y la mandad del mercado.

La gran novedad de la temporada llega bajo el epígrafe Los viajes de Felisa, una sección inédita concebida por Rafael Cordón que plasma en el plato las vivencias y los sabores descubiertos en sus estancias fuera de nuestras fronteras.
Lejos de perder la identidad castiza, el chef integra influencias de Japón, Tailandia y Francia con absoluta maestría, logrando que platos tan sugerentes como los mejillones a la marinera con toque thai, los refinados bocados Rossini o el imponente pichón asado con udon y paté de interiores encuentren su hogar natural en el recetario de la casa. Una prueba evidente de que la tradición puede —y debe— dialogar con el mundo.

Porque hay costumbres que nunca deben perderse, Casa Felisa recupera el encanto de los almuerzos pausados instaurando los jueves de arroces al mediodía. Cada semana, la cocina ofrecerá una o dos propuestas de arroz fuera de carta, marcadas estrictamente por el producto diario y la creatividad de Cordón. Fieles a la esencia de las casas de comidas de antaño, aquí no hay fórmulas cerradas: el ritual exige preguntar al camarero "¿qué hay de arroz hoy?" y abandonarse al placer de dejarse llevar.
Casafelisamadrid.com


