El brunch más deseado se disfruta en Chambao.

Begoña A. Novillo12/03/2026
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Hay tradiciones que nacen del placer. No de la necesidad, ni del hábito cotidiano, sino de ese impulso humano por detener el tiempo alrededor de una mesa. El brunch pertenece a esa categoría de pequeños lujos inventados para celebrar la vida.

Su origen se remonta a los salones de la aristocracia inglesa del siglo XIX. Los domingos amanecían lentamente después de las fiestas del sábado: las cortinas apenas dejaban pasar la luz de la mañana mientras en las mesas aparecían copas de champagne, pan recién horneado y platos que desafiaban cualquier horario establecido. No era desayuno, tampoco almuerzo. Era algo más libre, más indulgente. Un ritual social donde las conversaciones se alargaban tanto como la mañana.

Décadas después, la tradición cruzó el Atlántico y encontró en Nueva York su escenario perfecto. Allí el brunch se volvió espectáculo: mesas llenas, risas que se mezclaban con el tintinear de las copas, cócteles interminables y una banda sonora que marcaba el ritmo de la ciudad. Moda, gastronomía y celebración fundidos en un mismo momento del día.

Ahora, ese espíritu viajero encuentra en Madrid una nueva interpretación. Cada domingo, a partir del 15 de marzo, Chambao convierte la mañana en una experiencia que se saborea con calma. Su brunch no es solo una propuesta gastronómica: es una invitación a entrar en el ritmo pausado del fin de semana, a dejar que el tiempo se estire entre conversación y bocado, entre brindis y música.

El sabor del domingo

En pleno Paseo de la Castellana, Chambao despliega su universo: una mezcla de elegancia contemporánea y energía bohemia que se siente en cada rincón del espacio. El brunch aquí no es simplemente “desayunar tarde”. Es reunirse, compartir, celebrar el domingo como si fuera una pequeña fiesta privada.

La experiencia comienza con un brindis. Una mimosa luminosa o una copa de cava abren el apetito y marcan el tono del encuentro.

Después llega la mesa. Una bandeja generosa que recorre sabores familiares y guiños mexicanos, pensada para despertar los sentidos poco a poco. Aparecen panes artesanos y croissants aún fragantes, tomate rallado, mantequilla y una mermelada casera de arándanos que perfuma el primer bocado. El zumo de naranja recién exprimido aporta frescura, mientras el café o la infusión acompañan el despertar definitivo. Entonces comienza el viaje.

El guacamole, cremoso y vibrante, llega acompañado de totopos crujientes que invitan a compartir desde el primer momento. Una mini quesadilla de chorizo ahumado aporta ese toque tostado y sabroso que despierta el apetito. Más adelante, la mesa se vuelve ligera y delicada con yogur griego coronado por muesli casero y un pudding de chía y coco suave y aromático. El final dulce es pura tradición reinterpretada: pan de elote esponjoso y buñuelitos mexicanos que cierran la primera parte del ritual con un susurro de azúcar.

El plato fuerte del placer

Después llega el momento esperado: el plato principal, donde cada elección dibuja una manera distinta de vivir el domingo.

Están los chilaquiles rojos con huevo, intensos y reconfortantes, con ese equilibrio perfecto entre picante, textura y calidez. La enchilada suiza aparece cremosa y envolvente, como un abrazo culinario que invita a comer sin prisa.

Los huevos rancheros Chambao ofrecen carácter y contundencia, mientras que los huevos benedictinos con salmón aportan ese guiño internacional que recuerda al brunch más clásico.

Y para quienes entienden el domingo como una celebración sin concesiones, aparecen dos opciones irresistibles: los tacos de cochinita pibil, de cocción lenta y sabor profundo, y la Burger Chambao, la cara más indulgente y festiva de la mañana. Y, todo ello, acompañado de una coctelería vibrante y divertida.

Pero el Brunch Chambao es algo más que una sucesión de platos. Es una atmósfera que se construye entre aromas, música y conversaciones que se alargan sin mirar el reloj. Aquí el domingo se vive despacio. Las copas vuelven a llenarse, la mesa sigue animada y la mañana se desliza suavemente hacia el mediodía.

Porque en Chambao el brunch no es solo una comida. Es un ritual. Y, sobre todo, una forma deliciosa de celebrar el fin de semana en Madrid.

chambaorestaurant.com