Château Planeres, el Rosellón en copa: vinos del sur para disfrutar sin complejos.

Begoña A. Novillo28/05/2026
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Hay bodegas que intimidan antes de abrir la botella y otras que te invitan a sentarte, servirte una copa y hablar de vino sin necesidad de diccionario. Château Planères, en el Rosellón, pertenece claramente al segundo grupo: un dominio familiar que lleva varias generaciones trabajando las viñas a medio camino entre los Pirineos y el Mediterráneo, en plena Cataluña francesa.

La historia reciente de la bodega está ligada al clan Jaubert–Noury, una familia que ha hecho del viñedo su “niño mimado”: lo cuidan a diario, lo vigilan en cada cambio de estación y aceptan incluso su carácter caprichoso como parte de la identidad mediterránea del lugar. Hoy, el proyecto está en manos de una nueva generación de viticultores que sigue la estela de sus mayores: al frente del château trabajan codo con codo Claude, Gilles y Guy Jaubert junto a Roland Noury, manteniendo vivo un saber hacer transmitido de padres a hijos y adaptado, con calma, a los tiempos actuales.

Más que una casa de grandes titulares, Château Planeres es de esas bodegas que se ganan al aficionado a base de consistencia y de vinos que apetece beber. Hablar de Côtes du Roussillon es hablar de mezclas mediterráneas donde suelen aparecer variedades como garnacha, syrah, cariñena o mourvèdre, entre otras. En manos de bodegas como Château Planeres, ese cóctel se traduce en tintos con: Fruta madura (ciruela, mora, frambuesa en confitura ligera), Especias (pimienta, regaliz, hierbas de garriga), y un toque de calidez bien llevada, sin perder frescura. Son vinos que no reniegan del sol que los ha visto madurar, pero que evitan el exceso de madera y la pesadez. En la mesa, funcionan muy bien con carnes a la brasa, guisos mediterráneos, embutidos, quesos curados e incluso con esas tapas potentes que tanto nos gustan a este lado de los Pirineos.

La filosofía de Château Planeres parece clara: vinos del sur, pero sin caricatura. Es decir: Tintos que buscan equilibrio entre concentración y frescura, Blancos y rosados (cuando los hay) que suelen moverse en un registro aromático, mediterráneo y gastronómico, y un enfoque donde el origen —la zona de Côtes du Roussillon, con su mezcla de suelos y exposiciones— pesa más que la moda de turno.

Para el lector de una revista enológica, una de las claves a la hora de acercarse a bodegas como Planeres es entender que el Rosellón vive hoy un momento especialmente interesante: precios todavía razonables, calidad en ascenso y estilos que, por estructura y crianza, encajan muy bien con nuestra forma de comer en España.

Pero ¿qué aporta Château Planeres al mapa del vino del sur de Francia?, podríamos decir que acerca el Rosellón al aficionado español con vinos directos, reconocibles y sin complicaciones innecesarias; ofrece tintos con una magnífica relación placer/precio y ayuda a desmontar el viejo tópico de que el sur de Francia solo produce vinos excesivamente cálidos o difíciles de armonizar en la mesa. Para quien ya ha recorrido media Borgoña o Burdeos y quiera explorar el Mediterráneo francés, y también para quien empieza a salir de las denominaciones de siempre, Château Planeres es una buena puerta de entrada a Côtes du Roussillon: vinos amables, con carácter de sur y un lenguaje enológico que se entiende a la primera copa. En definitiva, una de esas bodegas que quizá no buscan el foco, pero que el aficionado curioso acaba agradeciendo haber descubierto.

chateauplaneres.com