Eduardo Peña confirma el gran momento de los nuevos Ribeiro en los Premios Baco 2025.
La Denominación de Origen Ribeiro continúa demostrando su capacidad para evolucionar sin perder su identidad. Entre las bodegas que mejor representan esta nueva generación de elaboradores figura Eduardo Peña, que vuelve a situarse entre las referencias más destacadas del panorama nacional tras obtener dos de los máximos reconocimientos en los Premios Baco 2025, organizados por la Unión Española de Catadores, el concurso de referencia dedicado en exclusiva a los vinos jóvenes de la cosecha más reciente.
El jurado ha concedido el Gran Baco de Oro a María Andrea 2025, mientras que Eduardo Peña 2025 ha sido distinguido con un Gran Oro, un doble reconocimiento que confirma la solidez del proyecto enológico desarrollado por esta bodega de Castrelo de Miño y su apuesta por interpretar el potencial de las variedades autóctonas del Ribeiro desde una visión contemporánea.

Fundada en 2005, la bodega se ha consolidado sobre una filosofía basada en el respeto por la identidad varietal. Cada uva se trabaja de forma independiente y se vendimia en su momento óptimo de maduración con el objetivo de preservar su expresión aromática y su equilibrio natural. Esta manera de entender la elaboración ha permitido construir una gama de vinos que combina frescura, precisión y una marcada personalidad atlántica.
El viñedo ocupa diez hectáreas situadas en la parte occidental de la provincia de Ourense, junto al embalse de Castrelo de Miño. Los suelos, de naturaleza pedregosa, arenosa y pizarrosa, unidos a la orientación oeste de las parcelas y a la influencia moderadora del río Miño, crean unas condiciones especialmente favorables para el cultivo de variedades tradicionales como Treixadura, Loureira, Albariño, Godello y Lado. A ello se suman unas instalaciones soterradas diseñadas para garantizar unas condiciones óptimas de elaboración y conservación con un consumo energético reducido.
La gran protagonista de esta edición de los Premios Baco ha sido María Andrea 2025, un blanco elaborado con Treixadura, Loureira y Albariño mediante maceración prefermentativa. En copa muestra un atractivo color amarillo pálido con reflejos alimonados y una gran luminosidad. Su perfil aromático se caracteriza por una intensa expresión varietal, donde conviven notas cítricas, frutas de hueso y tropicales, recuerdos de membrillo y delicados matices florales. En boca destaca por su frescura, una acidez perfectamente integrada, textura ligeramente grasa y un final largo y persistente que refuerza su vocación gastronómica.

El segundo vino premiado, Eduardo Peña 2025, representa una interpretación más compleja del potencial del Ribeiro. Elaborado a partir de Treixadura, Albariño, Godello, Loureira y Lado, incorpora un suave trabajo sobre lías que aporta profundidad y volumen sin renunciar a la frescura. Su perfil aromático combina fruta madura —albaricoque, níspero, lima y membrillo— con notas de monte bajo, flores blancas, incienso y delicados recuerdos de brioche y mantequilla. En boca ofrece estructura, equilibrio y una notable persistencia, rematada por el característico y elegante toque amargo que define su personalidad añada tras añada.
Más allá del reconocimiento obtenido, los galardones ponen de manifiesto el excelente momento que atraviesa la D.O. Ribeiro y el creciente prestigio de unos vinos que han sabido combinar tradición y modernidad. En este contexto, Eduardo Peña se confirma como una de las bodegas que mejor interpreta la riqueza de las variedades históricas gallegas, elaborando blancos de marcada identidad, precisión técnica y una creciente proyección dentro del panorama vitivinícola español.
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