El espeto sigue escribiendo su historia en la Costa del Sol.
Hay elaboraciones que trascienden la receta para convertirse en patrimonio. El espeto de sardinas es una de ellas. No solo representa la esencia gastronómica del litoral malagueño, sino también un modo de entender la cocina ligado al mar, al fuego y a un conocimiento transmitido durante generaciones. Esa tradición volvió a demostrar su extraordinaria vitalidad en la duodécima edición del Concurso de Espetos Costa del Sol, celebrado en Torremolinos, donde el espetero Sergio Cerdán Cervantes, de La Tómbola (Grupo Bar América), se alzó con el primer premio tras conquistar al jurado con una ejecución impecable.
La playa de Playamar volvió a convertirse en un gran escenario gastronómico donde el humo de la leña, la brisa marina y el aroma de las sardinas recién asadas acompañaron una jornada que reunió a profesionales, aficionados y visitantes en torno a una de las técnicas culinarias más emblemáticas del Mediterráneo.
El segundo puesto fue para Miguel Ángel de los Ríos, del chiringuito Marina Playa, en Rincón de la Victoria, mientras que el tercer premio recayó en Miguel León Navarrete, de La Mar Bonita, también en Torremolinos. Tres nombres que representan el excelente momento que vive el oficio de espetero y la calidad de los establecimientos que mantienen viva esta tradición.

Más allá del componente competitivo, el certamen volvió a reivindicar el espeto como una manifestación cultural profundamente arraigada en la identidad malagueña. Ensartar cuidadosamente las sardinas sobre cañas de cañaveral y controlar el fuego de leña para conseguir una cocción perfecta exige una precisión que solo proporciona la experiencia. Un gesto aparentemente sencillo que esconde décadas de aprendizaje y una conexión íntima con el mar.
La jornada concluyó con una multitudinaria espetada popular que permitió a vecinos y turistas disfrutar de este icono gastronómico en el mismo entorno donde nació. Una celebración que confirma que el espeto continúa siendo uno de los grandes atractivos culinarios de la Costa del Sol y un reclamo imprescindible para quienes buscan descubrir la cocina más auténtica del litoral andaluz.
Organizado por el Ayuntamiento de Torremolinos y el Círculo de Empresarios de Torremolinos, el concurso contó con un jurado integrado por reconocidos profesionales de la gastronomía y la restauración, entre ellos la restauradora Romina di Lorenzo, el chef Juanjo Carmona, la creadora de contenido Andrea Ruiz, la empresaria Alejandra Pérez, el especialista en productos del mar Sebastián Martín y el chef ejecutivo Pachu Barrera. La presentación corrió a cargo del crítico gastronómico Nacho Sandoval, impulsor de una cita que, edición tras edición, continúa consolidándose como uno de los grandes encuentros gastronómicos del verano andaluz.

Durante el acto también se entregó el Espeto de Honor al histórico establecimiento Los Mellizos, un reconocimiento a su trayectoria y a su contribución a la difusión de la cocina marinera malagueña.
Con iniciativas como esta, Torremolinos no solo preserva una de sus tradiciones culinarias más representativas, sino que reafirma su posición como uno de los grandes destinos gastronómicos del Mediterráneo, donde la excelencia también se cocina sobre brasas, junto al mar y con el tiempo como principal ingrediente.


