Gianna, la cocina italiana con nombre propio.

Begoña A. Novillo13/05/2026
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En una ciudad donde abrir un restaurante italiano ya no basta para sorprender, Gianna Ristorante ha logrado convertirse en uno de los nombres propios de la gastronomía madrileña contemporánea. Lo ha hecho no desde la comodidad de lo conocido, sino desde un territorio mucho más valiente: reinterpretar Italia desde la emoción. Y ahí, su artífice, el chef napolitano Ignazio Esposito, juega en casa.

Hace apenas unos años, Ignazio aterrizó en Madrid sin hablar español y con un sueño entre manos. Lo que ocurrió después forma parte ya de la reciente historia gastronómica de la ciudad. Se formó junto a gigantes como Heinz Beck o Antonino Cannavacciuolo, pasó por el exigente universo DiverXO y, más tarde, logró una estrella Michelin en tiempo récord en RavioXO, apenas seis meses después de incorporarse. Tras ese ascenso meteórico, decidió emprender su proyecto más íntimo. En 2024 abrió Gianna Ristorante en el corazón de Chamberí, un homenaje culinario y emocional a su abuela Gianna, la mujer que lo llevó de la mano por los sabores de su infancia. Ese gesto, casi íntimo, se ha convertido en la brújula del restaurante.

La cocina de Gianna no pretende replicar Italia; pretende contarla. Y lo hace a través de platos que funcionan como pequeñas narraciones sensoriales. La pasta fresca, elaborada a diario, es el hilo conductor de un recetario vibrante, personal y sorprendentemente libre.

Entre sus creaciones más celebradas destacan: El raviolo de bacalao al pil pil, un puente entre el Mediterráneo español y el italiano; La burrata Italo‑Thai, donde Nápoles y Bangkok encuentran un lenguaje común en un juego aromático inesperado; Las croquetas carbonara, que resumen su filosofía: respeto absoluto por la tradición, pero sin miedo a romperla. Cada plato tiene algo de recuerdo, algo de técnica y algo de impulso creativo. La cocina de Ignazio no se entiende sin esa mezcla.

Si la parte salada sorprende, los postres llevan la experiencia a otro nivel. El chef convierte el final del menú en terreno de experimentación pura. Un ejemplo perfecto: los raviolis de piña con chantilly al curry y caramelo de coco salado, una elaboración que desafía el paladar y que demuestra que en Gianna la libertad creativa no es un lema, sino un hilo conductor.

Comer en Gianna es atravesar la historia vital del chef: sus raíces italianas, su curiosidad viajera y su presente madrileño. Cada plato es un gesto, un recuerdo transformado en técnica, una emoción servida en mesa. Su propuesta es moderna sin perder alma, técnica sin perder candor, atrevida sin olvidar de dónde viene.

En un barrio como Chamberí Ignazio Esposito ha logrado algo difícil: construir una identidad propia, reconocible y emocionante. Una Italia contemporánea, contada desde Madrid con acento napolitano y una sensibilidad única.

Giannaristorante.es