La Fonda Lironda se transforma en La Fonda Bistró: un regreso a la esencia del bistec y la sobremesa sin prisas.
Tras cinco años de exitosa trayectoria, La Fonda Lironda evoluciona y renace como La Fonda Bistró, un espacio que recupera la tradición de los clásicos bistrós europeos, con especial guiño a la elegancia parisina. El cambio supone una apuesta decidida por una experiencia más pausada, íntima y centrada en la mesa: adiós a la animación y la música en directo, y bienvenida a una atmósfera serena donde el verdadero protagonista es el placer de comer bien, conversar y alargar la sobremesa.
El corazón de esta nueva etapa es el Bistec Bar, un concepto que devuelve al bistec su ritual clásico de bistró. Cada comensal puede personalizar su plato eligiendo corte, salsa y guarnición. Las carnes —solomillo de cerdo ibérico, solomillo de vaca, chuleta de lomo bajo de vaca, trasero de pollo de grano de Las Landas, salmón o la jugosa hamburguesa de vaca madurada en pan brioche— se preparan a la parrilla y se sirven en fuentes clásicas, recién cortadas, listas para compartir.

Las salsas tradicionales (Strogonoff, bearnesa, mostaza y finas hierbas, roquefort o pimienta y champiñón) y guarniciones sencillas pero perfectas —ensalada de lechuga o patatas fritas— refuerzan ese espíritu de bistró auténtico: producto excelente, técnica impecable y sabor sin distracciones.
Otro clásico que se mantiene como seña de identidad es la fondue de quesos, elaborada con una selección premium: Appenzeller, Raclette de leche cruda y Comté Vieille Réserve. Se acompaña de una generosa variedad de elementos para mojar: verduras cocidas, patata baby, tomates cherry italianos, dados de ternera confitada, butifarra del perol, panes artesanos y encurtidos. Un plato para compartir que sigue convirtiendo la mesa en el centro de la velada.

La oferta líquida gana también protagonismo con una cuidada carta de cócteles firmada por Carlos Moreno, head bartender de GLH Singular Restaurants. El Martini Bar se erige como estrella, con el Dry Martini como icono, servido con todo el ritual desde el carro de Martinis, junto a versiones como el Dirty Martini o el Vesper. Completan la propuesta clásicos intemporales (Negroni, Manhattan, Margarita, Cosmopolitan, Moscow Mule) y opciones sin alcohol.
El resto de la carta mantiene el espíritu bistró con platos reconfortantes y pensados para compartir: tostada de steak tartar con patatas fritas, mini croissant a la plancha con anchoa de Santoña, mejillones con patatas fritas o linguinis con almejas, entre otros.

Con un servicio atento, un ambiente cálido y una propuesta gastronómica coherente y con personalidad, La Fonda Bistró se consolida como un nuevo referente para quienes buscan disfrutar de la buena mesa sin prisa, donde el bistec recupera su lugar de honor y la sobremesa vuelve a tener sentido.
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