La terraza del Hotel Emperador: una década dominando el cielo de la Gran Vía.
En una ciudad que ha convertido sus azoteas en miradores de moda, pocas pueden presumir de haber visto nacer la tendencia y seguir marcando el ritmo diez años después. La Terraza del Hotel Emperador, en plena Gran Vía madrileña, celebra en 2026 su décimo aniversario como uno de los rooftops de referencia de la capital, respaldada por la historia de un edificio que lleva más de 80 años mirando Madrid desde arriba.
El hotel, obra de los hermanos Otamendi —arquitectos también del edificio de Telefónica y de la Plaza de España—, fue durante décadas un icono clásico de la hotelería madrileña. La apertura de su terraza en la décima planta, convertida en rooftop con vistas 360º, terminó de fijar su lugar en el mapa de la ciudad: un mirador privilegiado sobre la Gran Vía donde lujo, ocio y gastronomía se dan la mano.

Desde la calle, nada hace presagiar lo que ocurre a más de 30 metros de altura. Pero al salir del ascensor y cruzar las puertas de la décima planta, la Gran Vía se despliega desde una perspectiva distinta: tejados, cúpulas y fachadas históricas enmarcan uno de los sky bars más consolidados de Madrid.
La Terraza – Sky Bar combina zona exterior y espacio climatizado, lo que permite mantener la actividad durante todo el año. De día, funciona como refugio luminoso donde parar el reloj; al atardecer, se transforma probablemente en uno de los mejores puntos de la ciudad para ver la puesta de sol sobre el perfil urbano.
La propuesta culinaria se articula en torno a una carta que va de las tapas creativas a menús cerrados para celebraciones y ocasiones especiales. Una cocina pensada para acompañar la experiencia de altura: platos de corte actual, producto fresco y una presentación cuidada que refuerza la sensación de estar en un enclave excepcional.
Cuando cae la noche, el protagonismo se reparte con la coctelería. La barra del Sky Bar trabaja una carta de cócteles de autor que revisan clásicos y proponen mezclas inspiradas en el cine, la música y el imaginario cultural madrileño, en sintonía con el entorno de la Gran Vía y su tradición de teatros y estrenos.

Si el Sky Bar dibuja el perfil nocturno del rooftop, el otro gran pilar de la terraza es su Beach Club, uno de los espacios más singulares del centro de la capital. Con más de 1.000 m² de superficie, funciona como un auténtico oasis urbano abierto de mayo a septiembre.
En el corazón del espacio, una piscina panorámica —entre las más grandes de los tejados madrileños— permite nadar frente a las azoteas y cúpulas de la Gran Vía. A su alrededor, solárium, camas balinesas y zona chill-out completan la escena de verano en clave urbana.
El acceso es gratuito para los huéspedes del hotel, mientras que el público general puede optar por entradas de día que incluyen piscina, hamaca, toalla y copa de bienvenida. El horario, de 10:00 a 21:00, consolida el Beach Club como uno de los puntos de encuentro predilectos para escapar del calor sin salir del centro y vivir, por unas horas, una versión elevada de la ciudad.
La terraza no se limita a la oferta de ocio diurno y nocturno: también se ha consolidado como un escenario habitual de eventos, celebraciones y bodas, gracias a unas vistas que funcionan casi como decorado natural. Entre las propuestas que regresan este año destaca su ciclo de cine de verano, que en esta edición rinde homenaje a la filmografía de Pedro Almodóvar. Proyecciones al aire libre, bajo el cielo de Madrid y rodeados del skyline de la Gran Vía, completan una experiencia que mezcla cine, coctelería y la atmósfera vibrante del rooftop.

Detrás de esta terraza convertida en icono late la historia de un edificio que forma parte de la memoria de la ciudad. El Hotel Emperador, situado en el número 53 de la Gran Vía e integrado en el edificio Lope de Vega, abrió sus puertas en 1948, un año después de finalizar su construcción.
Hoy cuenta con 232 habitaciones, 18 suites y 12 salas polivalentes para eventos corporativos y privados, manteniendo su perfil como hotel clásico de gran capacidad en una de las arterias más emblemáticas de Madrid. A esta sede se suma un segundo Hotel Emperador en Buenos Aires, ubicado en la Avenida del Libertador, que refuerza la vocación internacional del grupo con 265 habitaciones y 51 suites en clave contemporánea.
Diez años después de la inauguración de su terraza, el Emperador ha conseguido algo poco habitual en una ciudad tan cambiante como Madrid: que su rooftop siga siendo un destino en sí mismo, tanto para huéspedes como para visitantes locales. Un mirador privilegiado donde la Gran Vía se observa desde arriba, entre piscinas, cócteles y atardeceres que han ido escribiendo, temporada a temporada, una década de vida en las alturas.


