Escapada a Lovaina: estudiantes, cerveza, cultura y una Universidad que cumple 600 años.

Begoña A. Novillo10/01/2026
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Seis siglos de andadura y la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven) desprende juventud como el primer día. Fue fundada en 1425 por los duques de Brabante y por el papa Martín V y su refundación acaeció en 1833 recibiendo la bendición y autorización del papa Gregorio XVI. Es la más antigua, entre las católicas, que aún imparte clases y es uno de los edificios más emblemáticos de Lovaina, una ciudad en la que miles de alumnos vienen a estudiar cada año.

La Biblioteca es el primer lugar que debes visitar. Cierto es que el edificio original se situó en la Lonja de los Paños, pero durante la Gran Guerra un incendio lo destruyó junto a sus más de 300.000 libros. El edificio fue reconstruido y la biblioteca se ubicó en un nuevo edificio en Ladeuzeplein. En 1940 casi un millón de libros volvía a ser pasto de las llamas, pero la biblioteca fue reconstruida de nuevo, piedra a piedra, recuperando todo su esplendor. En la actualidad alberga 1,5 millones de libros. En la torre, una exposición fotográfica evoca la guerra y la reconstrucción del edificio y el balcón de la torre ofrece unas vistas panorámicas únicas de Lovaina y sus alrededores (eso sí, la escalera de caracol no es apta para cualquiera).

Caminando por las preciosas calles de Lovaina, encontramos bonitos edificios y nos damos de bruces con uno de los más espectaculares que verás nunca. Estoy hablando del Ayuntamiento. Fue construido en el siglo XV en estilo gótico, pero no quedó completado al quedar las hornacinas vacías. No fue hasta mediados del S. XIX que se rellenaron esos huecos con 236 personalidades relevantes entre las que encontramos a Carlos V, Felipe II, Napoleón Bonaparte o algunas mujeres como María de Brabante.

Pero si las estatuas han adquirido su protagonismo en el Ayuntamiento, en la ciudad encontramos algunas otras que tienen especial relevancia. Las más conocidas están relacionadas con la vida estudiantil. Una de ellas es Fons Sapientia situada junto a Grote Markt. Es una fuente en la que vemos a un joven que se echa un vaso de «sabiduría» sobre la cabeza mientras sostiene un libro en la mano -se cree que lo que realmente vierte es cerveza-. La otra que no debes perderte es De Kotmadam. Representa a la casera que alquila habitaciones a los estudiantes y está sentada en uno de los bancos de Oude Markt.

Al lado del Ayuntamiento encontramos la Iglesia de San Pedro, una de las joyas del gótico brabanzón. En el exterior observamos que las torres nunca se completaron debido a que el suelo era desfavorable por lo quedó incompleta según su diseño original. En su interior encontramos una de las obras más importantes del arte flamenco: “La última cena” de Dieric Bouts (aprox. 1410-1475). Es la obra estrella de la iglesia y una pieza absolutamente imprescindible para los amantes del arte. Podrás percibirla con todos tus sentidos a través de herramientas digitales excepcionales como gafas de realidad virtual que te explicarán paso a paso cada resquicio de esta obra maestra. El templo también cuenta con otra de sus obras, el tríptico “El martirio de San Erasmo.” La iglesia con su campanario fue reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999. 

En la actualidad los beaterios de Flandes están en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y el de Lovaina se acreditó en 1998. Se cree que fue fundado en 1205 con el fin de proteger a las viudas, mujeres, huérfanas y solteras que quedaban desamparadas tras las bajas de sus maridos, padres durante las Cruzadas.

Con su superficie de alrededor de 3 ha, el Gran Beaterio es uno de los beguinajes conservados más grandes de Flandes. Sus callejuelas, plazas, jardines y parques, y sus 81 casas y conventos construidos de la manera tradicional, con ladrillo y arenisca, constituyen un oasis de tranquilidad en la ciudad. Este es un lugar que parece indiferente al paso del tiempo. En la actualidad acoge a estudiantes, personal universitario, profesores y académicos invitados y un paseo por el mismo es recomendación indispensable. 

En nuestro último tramo del viaje, nos alejamos un poco de la ciudad para visitar la Abadía del Parque (Park Abbey). Aunque gran parte de la abadía data de los siglos XVII y XVIII, su historia se remonta a 1129, cuando el duque de Brabante donó su coto de caza de Lovaina a los premostratenses. A día de hoy es el complejo monástico mejor conservado de Bélgica. Las estancias históricas han sido recientemente restauradas. De admirar son las magníficas 20 vidrieras de filigrana del S. XVII de Jean de Caumont y los singulares techos de estuco de Jan Christiaen Hansche. Estos últimos fueron encargados en 1679 para decorar el refectorio de la abadia. Hansche diseñó un impresionante techo de estuco en altorrelieve con historias del Antiguo y del Nuevo Testamento siguiendo un meditado programa que destacaba la importancia de la comida. Además de la abadía y de su iglesia, en este lugar también encontrarás un complejo agrícola y una vasta finca con prados y estanques.

Pero en Lovaina la cerveza es coprotagonista indiscutible. Más allá de grandes marcas como Stella Artois los pequeños productores como la Cerveceria De Coureur dan que hablar en un universo cervecero que inunda la ciudad. Los cerveceros Bart e Ine combinan su maestría y creatividad para elaborar cervezas innovadoras y con carácter. Todo se elabora in situ -puedes hacer visita guiada- y sólo se sirve en la taberna, por lo que una degustación en De Coureur es siempre una experiencia única. El ambiente relajado hará el resto.

Como ves Lovaina da mucho, pero mucho de sí y bien merece escaparse unos días.

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