Norah: el Mediterráneo más contemporáneo encuentra refugio en Chamberí.
Norah, en el madrileño barrio de Chamberí, es de esos espacios que han sabido construir un discurso coherente alrededor de una idea sencilla, pero difícil de ejecutar: trasladar el espíritu del Mediterráneo a la mesa sin caer en los tópicos.
Al frente de la cocina se encuentra Eli Shtein, cuya propuesta parte de un principio casi filosófico: entender el Mediterráneo no como una colección de recetas, sino como una manera de cocinar basada en el producto, la estacionalidad y la sencillez aparente.

La llegada del verano supone un nuevo paso en esa evolución gastronómica. La carta incorpora elaboraciones que buscan ligereza y frescura sin renunciar a la profundidad culinaria. Desde los primeros bocados se aprecia esa intención. La cecina acompañada de queso, grissini y alioli de pimentón aporta intensidad y equilibrio, mientras que las croquetas de patata y cebolla con salsa de pimiento asado reinterpretan un clásico desde una perspectiva más delicada.
La cocina de Norah encuentra uno de sus mayores aciertos en los platos donde el producto prácticamente se desnuda. La ensalada de uvas, pepino, pistacho y queso feta ofrece un juego de texturas refrescante y elegante; el carpaccio de gamba roja con chile tatemado y aceite aromático potencia la calidad del marisco sin artificios, y el tartar de pescado azul con pico de gallo mediterráneo y yogur griego demuestra que la cocina contemporánea puede ser creativa sin perder naturalidad.

El recorrido continúa con una selección de elaboraciones donde la brasa adquiere un papel protagonista. Más que un recurso técnico, actúa como elemento de identidad, aportando profundidad y matices tanto al pulpo servido con patata crujiente y vinagreta de tomate como al lomo alto acompañado de puré de apionabo.
Especial atención merece el apartado dedicado a las pastas frescas, elaboradas artesanalmente. El pici con pecorino y pimienta negra reivindica la belleza de la sencillez italiana, mientras que los fetuccine caseros con calamar, aglio e olio y tomate picante muestran una cocina precisa, donde cada ingrediente encuentra su espacio sin competir con el resto. Entre los principales destaca también el lomo de corvina servido sobre una delicada bisque de gamba y brocolini, uno de esos platos que sintetizan la personalidad culinaria del restaurante.

Los postres mantienen la misma línea argumental. Sin excesos de azúcar ni artificios visuales, buscan prolongar la sensación de frescura que define toda la experiencia. El cremoso de chocolate enriquecido con aceite de oliva y sal marina aporta profundidad; el bizcocho de dátiles con toffee salado ofrece un contrapunto más goloso, mientras que la tarta de limón con crème fraîche cierra el menú con la acidez necesaria para despedir el verano desde el paladar.
La propuesta líquida amplía ese viaje gastronómico por el Mediterráneo. La bodega, diseñada por Alberto Ruffoni, reúne referencias procedentes de distintas regiones vitivinícolas que permiten recorrer desde Madrid y Galicia hasta Francia, Italia o las islas griegas. Una selección que no pretende impresionar por volumen, sino por coherencia con la cocina que acompaña.
La coctelería, firmada por Julio de la Torre, completa la experiencia con recetas de inspiración mediterránea donde predominan las notas cítricas, herbáceas y vegetales. Elaboraciones como Chipre, con pepino natural, tequila y mezcal, o Santorini, con ginebra, lima y jengibre, prolongan esa sensación de frescura que atraviesa toda la propuesta gastronómica.

El espacio, diseñado por Trueba Studio, evita el exceso decorativo para construir una atmósfera serena y cálida. La luz natural domina durante el día, mientras que al caer la noche el restaurante adquiere un carácter más íntimo gracias a una iluminación tenue y una barra que invita a prolongar la sobremesa entre vinos y cócteles.
En una escena gastronómica donde abundan las propuestas efímeras, Norah apuesta por una evolución pausada basada en la calidad del producto y una interpretación contemporánea del recetario mediterráneo. Una cocina que huye de los fuegos artificiales para reivindicar la elegancia de lo esencial y que confirma a este restaurante como una de las direcciones más sólidas para quienes buscan una gastronomía refinada, estacional y profundamente ligada al placer de compartir la mesa.
norahmadrid.es



