OMER Vander Ghinste: cinco generaciones de tradición cervecera en Kortrijk.
En Bellegem, localidad perteneciente a Kortrijk, la historia de la cervecera OMER Vander Ghinste comenzó en 1892, cuando Remi Vander Ghinste adquirió una casa con dependencias para su hijo Omer, que tenía entonces 23 años. Allí empezó a elaborar cerveza y a distribuirla en carro de caballos por los alrededores. Como todavía no era habitual utilizar marcas comerciales, Omer bautizó sus cervezas con su propio nombre. Una tradición que acabaría convirtiéndose en parte esencial de la identidad de la compañía.

La anécdota de los vitrales con el nombre de Omer instalados en los cafés explica otra de las grandes peculiaridades de esta familia. Para evitar tener que sustituirlos con cada cambio generacional, decidieron llamar Omer al primogénito de cada generación. Cinco generaciones después, el nombre continúa ligado a la cervecera.

Su catálogo refleja esta larga tradición. La más conocida actualmente es OMER. Traditional Blond, una cerveza rubia de alta fermentación, elaborada con una receta tradicional y sometida a una segunda fermentación en botella. Su proceso se prolonga durante alrededor de dos meses y busca un perfil suave, afrutado y con cuerpo. Junto a ella, la gama incluye especialidades como LeFort, una cerveza oscura, compleja y de alta graduación; Tripel LeFort; las cervezas de fermentación espontánea Cuvée des Jacobins; VanderGhinste Roodbruin, heredera de la antigua Ouden Tripel; las frutales Kriek Max, Framboise Max y Rouge Max, además de Brut Nature, una creación más contemporánea elaborada con levaduras salvajes y cinco variedades nobles de lúpulo.
La evolución de la compañía ha mantenido siempre el equilibrio entre tradición e innovación. En 2014 recuperó oficialmente el nombre Brouwerij Omer Vander Ghinste, abandonando la denominación Bockor que había utilizado desde 1977, y en 2018 inauguró una nueva sala de elaboración para ampliar su capacidad productiva. A finales de ese año superó los 100.000 hectolitros anuales.

Hoy, la cervecera continúa siendo una empresa familiar activa en su localidad de origen, algo poco habitual en Bélgica, y mantiene abierta al público su fábrica de Bellegem, donde se puede conocer su historia, descubrir el proceso de elaboración y terminar la visita con una degustación, una muy buena manera de entender cómo cinco generaciones han conseguido convertir un apellido familiar en una de las firmas cerveceras más reconocibles de Flandes.
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