Viajar a París sin salir de Madrid: la esencia francesa de PAUL.
Hay lugares que invitan a detener el ritmo del día y entregarse, aunque sea por unos minutos, al placer de lo cotidiano. En Madrid, uno de esos rincones tiene nombre propio: PAUL. La histórica maison francesa, con más de 160 años de trayectoria, ha conseguido que el gesto tan parisino de pedir una baguette recién horneada o un croissant laminado con mantequilla forme ya parte del paisaje urbano madrileño.
Fundada en 1889 en el norte de Francia, PAUL es mucho más que una marca: es una institución familiar que ha sabido llevar el arte de la panadería francesa a todos los rincones del mundo. Con más de 850 establecimientos en 56 países, su éxito combina respeto por la tradición y adaptación a los nuevos hábitos, sin renunciar nunca a lo esencial: ingredientes frescos, trabajo artesanal y una filosofía que celebra los pequeños placeres del día a día.

En Madrid y Barcelona, PAUL encarna ese espíritu con espacios que son a la vez cafetería y obrador, donde el tiempo parece ralentizarse entre el sonido del café recién molido y el crujido de una barra que acaba de salir del horno.
Entrar en PAUL es viajar a París sin necesidad de embarque. Desde primeras horas de la mañana, el aroma del pan recién hecho marca el pulso de la jornada. La baguette, con su corteza dorada y crujiente, es horneada en distintas tandas para garantizar siempre ese equilibrio perfecto entre textura y sabor. A su lado, el croissant, elaborado con un laminado preciso de mantequilla de primera calidad, representa uno de los iconos más refinados de la boulangerie francesa. Cada establecimiento traduce la atmósfera de un café parisino al pulso de las ciudades españolas.

El universo dulce mantiene la misma fidelidad al recetario clásico: el éclair, glaseado y relleno a mano; el pain au chocolat, que combina el hojaldrado más delicado con el corazón fundente del cacao; y, por supuesto, el macaron, pequeño símbolo de la repostería gala que resume en un bocado toda una cultura pastelera. Cada pieza es el resultado de un savoir-faire que se transmite generación tras generación, donde la artesanía y el respeto por el producto siguen siendo el alma del oficio. Además, su carta engloba otras propuestas gastronómicas como son la sopa de cebolla, carnes, pescados, pastas, sandwiches, ensaladas…platos frescos y de temporada preparados con mimo. Una variedad de propuestas saludables para disfrutar a cualquier hora del día.
En un mundo acelerado, PAUL propone algo más que un desayuno: una pausa con sabor francés, un guiño a ese arte de vivir donde cada bocado cuenta una historia y cada aroma recuerda que, a veces, el mejor viaje empieza en la puerta de una panadería.
pauliberia.es

