Rafael Amargo vuelve al escenario con Alá! Iré, un viaje coreográfico entre la tradición y la búsqueda de un nuevo lenguaje.
Después de años marcados por luces y sombras, Rafael Amargo regresa a los escenarios con Alá! Iré, un espectáculo que no solo supone el estreno de una nueva producción, sino también una declaración de intenciones. El bailaor y coreógrafo granadino recupera el pulso creativo con una propuesta que combina el flamenco más ortodoxo con la danza contemporánea, los lenguajes urbanos y la electrónica, en un montaje concebido como un recorrido emocional donde la tradición dialoga con la experimentación.
El Teatro Calderón de Madrid acogerá los próximos 27, 28 y 29 de julio este estreno, que llega con el propósito de reconectar al artista con el público que lo convirtió en una de las figuras más influyentes de la danza española de las últimas décadas. Más que un regreso, Alá! Iré pretende ser una reafirmación de una identidad artística que siempre ha encontrado en la fusión y el riesgo su principal seña de identidad.
La propuesta toma como punto de partida Flamencograma, el último trabajo discográfico de Amargo, cuyas composiciones sirven de hilo conductor de un repertorio que también incorpora una canción inédita de Diego el Cigala, versos de Federico García Lorca, José María Pemán y Rafael de León, además de reinterpretaciones de clásicos universales como Ne me quitte pas. El resultado es un mosaico sonoro y escénico que trasciende los límites del flamenco convencional para adentrarse en un territorio híbrido donde conviven distintas disciplinas artísticas.
Uno de los aspectos más singulares del montaje reside en la incorporación de bailarines vinculados a proyectos de inclusión social. Lejos de plantearlo como un gesto simbólico, Amargo integra la diversidad física y expresiva como parte esencial de la narrativa escénica. Los cuerpos, distintos entre sí, se convierten en vehículos de un mismo lenguaje: la danza entendida como espacio de libertad y de igualdad, donde la técnica convive con la emoción.

El propio título del espectáculo resume buena parte de su discurso. "Alá" evoca la dimensión espiritual y trascendente, mientras que "Iré", palabra procedente de la cultura yoruba, alude a la bendición, la prosperidad y la buena fortuna. Unidos, ambos conceptos construyen una metáfora sobre el renacimiento personal y artístico que el coreógrafo busca plasmar sobre el escenario. El movimiento aparece así como un acto de confianza, de transformación y de búsqueda constante.
Hablar de Rafael Amargo implica hacerlo de una de las personalidades más heterodoxas de la danza española contemporánea. Desde su debut con apenas 17 años en la compañía de Lola Flores, su carrera ha estado marcada por una permanente voluntad de romper fronteras entre géneros y disciplinas. Su trayectoria acumula reconocimientos como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, cuatro Premios Max de las Artes Escénicas o la Medalla de Andalucía, además de colaboraciones internacionales tan destacadas como su participación en la banda sonora de Gladiator, dirigida por Ridley Scott y compuesta por Hans Zimmer.
Su capacidad para trasladar el flamenco a otros territorios también le llevó a diseñar la coreografía del equipo español de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde España conquistó la medalla de plata. A ello se suman más de una veintena de producciones escénicas que han recorrido teatros de todo el mundo y que consolidaron un lenguaje coreográfico absolutamente reconocible.
Con Alá! Iré, Amargo vuelve a reivindicar esa visión personal del flamenco como un arte vivo, abierto a nuevas influencias y capaz de dialogar con la contemporaneidad sin perder sus raíces. Una propuesta que invita al espectador a dejarse llevar por un viaje estético donde conviven la poesía, la música y el movimiento, y que marca un nuevo capítulo en la trayectoria de uno de los creadores más singulares de la escena española.



