RUGE La Barra: el sabor levantino conquista la Plaza de la Lealtad.

Begoña A. Novillo08/11/2026
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Rubén Iborra lleva al centro de Madrid su particular interpretación de la cocina murciana en una taberna contemporánea donde conviven tapas, salazones, brasas, arroces y una reivindicación del tradicional almuerzo levantino.

Sus experiencias y viajes por ciudades como Tokio, Lima, Copenhague, Buenos Aires y Bangkok han enriquecido una cocina mediterránea en la que conviven técnica, producto y memoria. Tras su etapa en Chirashi, en Madrid, puso en marcha RUGE La Jarosa junto a su mujer, Jennifer Ini.

La cocina murciana encuentra un nuevo punto de encuentro en pleno corazón de Madrid. El chef Rubén Iborra acaba de abrir RUGE La Barra, su segundo proyecto gastronómico, en el número 3 de la Plaza de la Lealtad, a escasos pasos del Paseo del Prado y frente al Retiro. Una ubicación privilegiada para una propuesta que recupera los sabores y las costumbres de su tierra natal, pero con una mirada contemporánea y una clara apuesta por el producto.

Después de consolidar RUGE La Jarosa, en Guadarrama, restaurante incorporado a la selección de la Guía Michelin en 2025 y 2026, Iborra traslada ahora su filosofía culinaria a un formato más urbano, informal y versátil. Aquí la barra adquiere protagonismo y la cocina se adapta a diferentes momentos del día: desde el aperitivo y el almuerzo de media mañana hasta una comida en torno a un buen arroz o una cena desenfadada.

La carta tiene identidad propia y se articula alrededor de tapas frías y calientes, panecicos y arroces. Una propuesta que bebe de los recuerdos familiares y las raíces levantinas del chef, con especial atención a carnes, pescados, mariscos, salazones y ahumados. Entre los platos que definen esta cocina destacan las alcachofas en salsa, la tabla de ahumados, el marisco y los huevos camperos con parmentier y trufa. En el apartado arrocero sobresalen el arroz de conejo y caracoles y el caldero de Tabarca, una de las recetas más representativas de la tradición marinera murciana, que se prepara por encargo con un mínimo de 48 horas de antelación. La oferta se completa con montados, bikinis y algunos guiños dulces a la despensa tradicional de Murcia, como los paparajotes y el tocino de cielo.

Uno de los aspectos más interesantes de RUGE La Barra es su apuesta por recuperar en Madrid el almuerzo murciano. El restaurante abre a las 12.00 horas para reivindicar esa costumbre tan arraigada en Levante que convierte la media mañana en un momento de encuentro alrededor de un vermut, una manzanilla o un Aperol, acompañados de mariscos, embutidos, ahumados y otros bocados de barra. Un aperitivo con personalidad propia que aquí se convierte en una de las señas de identidad de la casa.

La propuesta líquida acompaña este recorrido con referencias de Juan Gil y El Grifo, vinos elaborados junto a Familia Gil, vermut de la casa y nuevas incorporaciones de Bocamanga. También hay cerveza de bodega de Estrella Galicia, generosos, combinados y cócteles.

El espacio está concebido para disfrutarlo de distintas maneras. En el interior, la barra y la contrabarra reúnen unas 20 plazas, mientras que el exterior cuenta con una terraza de aproximadamente 25 asientos, un área chill out para diez personas y mesas altas. A ello se suma La Mesa, un reservado para grupos de entre dos y ocho comensales, con servicio dedicado y vistas directas a la cocina.

Con RUGE La Barra, Iborra no pretende reproducir la experiencia de Guadarrama, sino ofrecer otra forma de acercarse a su cocina: más espontánea, cercana y pensada para compartir. Una taberna donde el aperitivo tiene tanta importancia como el arroz y donde Murcia se sienta a la mesa en pleno centro de Madrid.

Rugerestaurante.com